independiente y nada, pero nada más. (ladyrocketdale) wrote in avecesvuelvo,
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A veces soy Jo – primero porque siempre lo fui desde chiquita, yo escribía y ella también y eso hizo que la destaque, la tome como favorita, me identifique. Jo es la heroína que muchas decimos que queremos ser en esa época, tiene eso de Juana de Arco cuando dice que quiere ir con el padre a pelear y sabemos sin duda que se pondrían pantalones y andaría por la calle sin vergüenza de usarlos. Jo tiene la rebeldía por el feminismo verdadero que todas queremos tener, que decimos que tenemos, que juramos que tendríamos en esa misma situación. Para mí ser Jo siempre tuvo más sentido que no, pero siempre vuelvo a la escritura para justificarlo, aunque también le agrego que me pasaba como a ella, no me sentía como las demás nenas de mi edad, nunca me sentí como ellas, no porque quería salir corriendo a patear una pelota, simplemente porque no me sentía identificada con lo que ellas representaban. Por eso también fui, soy, Jo.


Hace muy poco descubrí que podría ser Meg - la verdad pasé muchos años de mi vida negándome a la idea de tener hijos, a la idea de ser mujer por ser ama de casa y madre. Era la rebeldía (era ser Jo), era el negarme a ver que la maternidad no tiene nada que ver con el lugar destartalado en el que el hombre puso a la mujer con el paso de los siglos y la historia. La maternidad es mucho más grande, es algo tan propio del género que no se lo puede negar – por algún lado siempre sale, aunque no parezca tan literal. No me imagino feliz como Meg con lo que le ofrece John, me pasa como a Jo (por supuesto) que le cuesta entender que la pequeña casa y la promesa de la familia le sean suficientes; no me engaño con eso, no busco eso. Pero hay una Meg dormida adentro mío que espera el momento exacto para despertarse, el momento para querer comprar ropa pequeñita y ponérsela a un ser humano tan chiquito y tan mío que no lo termino de dimensionar. Los años me dieron eso, aceptar a mi Meg, la que no soy en esencia, pero que está ahí.


No me sale ser Amy – quizás porque nadie verdaderamente le hace justicia. Si somos honestas Amy es retratada como egoísta y vanidosa de entrada, como nena en su definición más sencilla y cuesta bastante empezar a descubrir lo que es ella fuera de la imagen de la niñita obsesionada con su nariz que le quema los escritos a Jo. Amy es también hermosa, tiene la gracia típica de las muchachitas de sociedad de las novelas de Jane Austen y pasa bastante desapercibida en las manos de Luisa May y en Estados Unidos. Quizás no me sale ser la hermana menor y por eso no encuentro fácilmente a mi Amy, pero debe estar ahí, maquillándose seguro, eligiendo una pollera por sobre un pantalón y esperando que me dé un brote glam en algún momento.


Y nunca sé si soy, si quiero ser o si debo ser Beth – mi hermosa Beth. Dulce, tímida, silenciosa, observadora innata de todo lo que pasa, por eso me veo reflejada en ella; en el fondo del salón, quieta, escondida, refugiada, mirando. Simplemente eso le alcanza a Beth, por eso a veces, callada y sentadita, me siento Beth, solo que sin saber tocar el piano. Y también está la devoción que tiene hacia los demás, a sus hermanas, a Hannah, a sus padres, a los niños que cuida; Beth siempre es descripta y pensada como la más buena, la más angelical – posiblemente porque todos sabemos que Beth muere. Me aterroriza que mi Beth muera, que mi capacidad de conmoverme desaparezca (¡con lo que me costó encontrarla!), que se me vayan de las manos los deseos de cuidar otras, que me vuelva tan fría como los frascos y los libros (y si, esto iba a terminar del lado de la carrera).



Todo esto es por lo que sigo leyendo este libro, lo agarro y lo leo de repente, de la nada, aunque sea un pedacito, un capítulo o dos. Por eso todavía lo releo, las dos partes, cada tanto. Tengo que mantener a las mujeres de adentro mío en contacto conmigo y con ellas mismas, tengo que ver si cambio la proporción de cada una en mi persona. Nunca me voy a cansar de pensarlo, de darles estos nombres propios a los sentimientos tan de mujer que están adentro mío – que están adentro de cualquier mujer, que me gusta buscar en mis mujeres, en las de afuera, las que día a día se encuentran con que siempre me visto como Jo, a veces me arreglo como Amy, de vez en cuando me sale la voz de Meg y espero siempre poder amar como Beth.
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